1. SISTEMAS CONSTRUCTIVOS EN AL-ANDALUS
2. CIUDADES Y URBANISMO
3. ARQUITECTURA MILITAR
4. ARQUITECTURA CIVIL
5. ARQUITECTURA RELIGIOSA
6. ARQUITECTURA PRIVADA
7. OBRAS PÚBLICAS
8. ARTES INDUSTRIALES
1. SISTEMAS CONSTRUCTIVOS EN AL-ANDALUS
En la metrología de estos sistemas constructivos, la unidad
básica es el codo, heredero del cubi-tus clásico. El codo
islámico se divide en dos tipos básicos :
* Rasasi: Común durante la época del Emirato y del Califato,
llegando a medir 70 cm., si bien la norma lo sitúa superando
levemente los 50 cm.
* Maamuni: Se sitúa como máximo en los 47 cm.
Los submúltiplos para ambos tipos de codos eran: el pie, el palmo
y el dedo. Los múltiplos eran la caña y la qala.
Los materiales básicos de construcción eran sillares,
sillarejos, hormigón, tapial y ladrillo para los muros. Durante
el califato los muros se adornaron con mármoles, o bien mediante
el proceso de la yesería. También se decoran paredes con
pinturas geométricas.
Los pisos en principio son de mármol en lo oficial y grandilocuente.
Los africanos introducen el uso del ladrillo no sólo para las
paredes, sino también para pisos. La techumbre, a cuatro aguas,
y su cornisa decorada por almenas escalonadas, labradas en piedra con
tema vegetal en el cen-tro.

Las techumbres suelen ser de madera, con armazones decorativos de tipos
"artesonados". Estos artesonados pueden recibir diversas denominaciones
según las formas, siendo la más normal la de par y nudillo
y la de harneruelo. En ocasiones se aplican cerámicas en techumbres,
especial-mente en cúpulas; en otras, se usan bóvedas de
obra de fábrica revestidas o no, dejando en al-gunos casos el
ladrillo visto.
Los aparejos que se usan suelen ser en un primer momento derivados del
clásico opus spicatum o espiguilla, sistema que se usa especialmente
en interiores de muros, notablemente en fortifica-ciones, hasta el s.
X., siendo también característico el de soga y tifón.
La técnica de edificación se basa en un sistema de replanteo
a partir de una proporcionalidad matemática y que sirve para
determinar tanto la planta del edificio como su alzado así como
la participación y disposición en vanos, lienzos y techos,
etc. generalmente se buscaba un espacio llano y nivelado, haciéndose
artificialmente en caso de ser necesario. En las fortificaciones espa-cio
desnivelado se suele rellenar con sillares bien dispuestos formando
zarpas que fortalecieran los lienzos creando zonas escarpadas difíciles
de escalar y fáciles de defender.
El tratamiento de cubiertas, salvo en el caso de techumbres de obra
o de fábrica se hace me-diante techumbres a dos y a cuatro aguas,
o bien bóvedas de crucería. El dintel se suele reser-var
para construcciones más utilitarias que monumentales o decorativas.
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Capitel y basa perteneciente al palacion de
Medina Azzahara
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2. CIUDADES Y URBANISMO
Las ciudades cambian su fisonomía al amparo del cambio social.
Las estructuras sociales islámi-cas no necesitan de un equivalente
al foso romano. La tradición norteafricana introduce los mer-cados
móviles, con lo cual desaparece el mercado fijo típico
de Oriente y de la antigüedad clási-ca.
La ciudad tiende a agruparse en torno a la mezquita mayor, que en la
mayoría de los casos se emplaza en el mismo lugar donde se emplazaba
la catedral o iglesia principal del lugar, substitu-tivos a su vez del
templo de época romana.
Las pequeñas mezquitas de barrio irán surgiendo al alcance
de la voz (el Islam prohibe llamar a la oración por medios que
sean mecánicos, como las campanas). Los espacios más o
menos amplios se convierten en mercados móviles o zocos, para
aquello que no tiene gran valor o ne-cesidad de almacenaje, para lo
cual existen las alcaicerías, conjuntos de tiendas que por la
no-che se cerraban. El resto de las callejas se construía más
o menos arbitrariamente según lo de-terminase las construcciones
de habitáculos, con viales estrechos, muchas veces terminando
en "fondos de saco". Las casas se determinan por un patio
central, más o menos ajardinado.
Todo el conjunto urbano tendía a ser protegido por una muralla
que lo circunvalaba. Sin embargo las construcciones extramuros eran
inevitables y cuando se hacían lo suficientemente grandes eran
a su vez rodeadas por una nueva muralla, unida a la principal, a través
de la cual se ponía una puerta. Así se formaban los arrabales
y en las afueras se situaban los cementerios.
Este esquema se aplicaba normalmente a todas las poblaciones, fuesen
de nueva planta o no. El castillo, con su alcázar y el barrio
de la gente afecta a la administración de la población
formaba la alcazaba, rodeada por una potente muralla.
Tanto las alcazabas y castillos como los núcleos urbanos tenían
su sistema de aprovisionamien-to y evacuación de aguas. El almacenaje
se hacía de agua de lluvia mediante cisternas, que po-dían
ser individuales o colectivas (aljibe almohade de Cáceres, o
el de la Plazoleta de los Altami-ranos en Trujillo). No sólo
los palacios, sino las casas particulares tuvieron su sistema de aprovi-sionamiento
de agua limpia y evacuación de aguas negras.

Bóveda del Mihrab
3. ARQUITECTURA MILITAR
Las grandes fortificaciones se vieron situadas en las zonas estratégicas
frente al cristiano del Norte (Balaguer, Lérida; Arnedo, Logroño;
Gormaz, Soria; Coria, Cáceres a los insurrectos del in-terior
(Mérida) o a las posibles amenazas exteriores (Tarifa o Marbella),
todas ellas del fin del Emirato o del Califato. Comunicando todo el
conjunto de fortificaciones había una red de torres vigía
de planta cuadrangular, con tres habitantes y cuerpo superior almenado,
con su aljibe y su pequeña barcana (Andador, en Albarracín,
Teruel; la del trovador en la Aljafería o la de Mezquetillas,
Soria).
En principio, se hace un baluarte o torre, al lado de la cual se situaba
un aljibe para asegurar la provisión de agua. En relación
con esta torre se establecía un cerco, con almenas y torres maci-zas
cuadrangulares situadas a espacios regulares, formando un primer recinto
o alcázar. De éste salía otro recinto secundario
en el cual se alojaba la servidumbre del castillo y, en caso de gue-rra,
la población civil circundante (qasba). La muralla podía
estar construida a dos niveles conti-guos, siendo denominado el más
bajo barcana. El acceso se tenía por una puerta flanqueada por
dos torres, a espacios proporcionales con el espacio a cubrir con el
vano.
Las puertas, en planta, podían ser de acceso directo, o bien
estar dispuestos en ángulo, denomi-nándose entonces "puerta
de codo", con la finalidad de romper el ímpetu de una carga
de caba-llería. Este codo puede ser sencillo o doble, según
sea o no compuesto.
Los castillos podían tener varios tipos de planta, rectangular
(El Vacar, Córdoba); trapezoidal (Tarifa); poligonal (Baños
de la Encina, Jaén); alargada (Gormaz). Todos suelen tener por
lo me-nos una puerta de acceso grande, ocasionalmente una pequeña
y casi siempre un portillo adinte-lado, para escapar en caso necesario.
En el centro suele haber un espacio grande, denominada plaza de armas.
La planta regular es típica en lo califal, con las invasiones
africanas este esquema se altera. El tapial o el hormigón se
hacen ahora norma. Las formas se hacen más perdidas, adaptándose
al terreno.
Los almorávides, medio monjes medio soldados, cambian la organización
interna, convirtiéndola en una especie de monasterio con su pequeña
mezquita (Calatrava la Vieja, Ciudad Real; Fuen-girola, Málaga).
Son ribats o rápitas .
Los almohades tienden a revertir el esquema anterior, pero con una adaptación
al terreno. Ca-racterístico es el añadido de albarranas,
generalmente huecas, a veces cuadrangulares, como la del castillo de
Trujillo, pero más característicamente ochavadas, como
la Torre del Oro, en Sevi-lla; la de Espantaperros, en Badajoz o la
de Guzmán el Bueno en Tarifa.

Primer plano del mosaico situado en la puerta de acceso
al mihrab
4. ARQUITECTURA CIVIL
4.1. LOS PALACIOS
Sobre palacios nos ha llegado relativamente poco, aunque tenemos suficientes
datos para seguir su evolución, se reutilizaron los palacios
visigodos; quién llevó la arquitectura palatina a su apo-geo
fue Abd Al-Rahman III, quién mandó construir la ciudad
palatina de Madinat al-Zahara.
En el aspecto de la construcción palaciega, la parte principal
era la pública, destinada a las re-cepciones y al ritual cortesano
(Salón Rico). La ciudad se construyó en una zona en declive,
con un monte al Norte. La zona, tras llevarle las conducciones de agua
mediante acueducto, se divi-dió en tres partes: la más
alta para los alcázares, la más baja para la servidumbre
y la inferior pa-ra los jardines. La ciudad se edifica en terrazas con
rampas que permiten comunicar unas partes con otras.
De época posterior, ya de los Taifas, existen: el de la Aljafería,
el de Monteagudo, en Murcia y el de al-Mutasim de Almería.
Los almorávides, debido a su ascetismo, ignoran los palacios,
viviendo en los ribats; los almoha-des fueron sobrios y austeros, pero
no desdeñaron la fabricación de palacios, como restos
nos han quedado el de Ibn Mardanis en el emplazamiento de la Casa de
Contratación sevillana.
Cerca debió existir un palacio de época del rey Taifa
Al-Mutamid. Éste, presenta un pórtico con columnas ochavadas
en ladrillo, dando a una gran alberca. Detrás del pórtico
se situaban dos largas naves transversales, las esquinas remataban en
cuatro torreones macizos de gran enver-gadura.
Del reino nazarí, nos queda el conjunto de palacios de la Alhambra
en Granada. Se trata de un recinto fortificado a partir del s. XI, en
el cual se han ido sucediendo los palacios. Además de pe-queños
restos de otros palacios y palacetes, quedan los de dos palacios fundamentales:
el de Comares y el de los Leones.
En el de Comares, se desarrolló intensa vida social, cerca del
cual está la sala de Comares, con espléndida techumbre,
que albergaba el trono, próximo al cual estaban el Salón
de embajadores y el baño. Cerca de él estaba el Meswar
y el oratorio contiguo. El palacio de los Leones recibe su nombre del
patio epónimo, éste estaba dividido en cuadro cuadrantes
por cauces que parten de la fuente central. El patio es alargado, con
dos templetes en sus extremos, salientes hacia el centro del patio.
Todas estas construcciones datan de época de Muhammad V (1345-92),
mientras que las del palacio de Comares serán de época
de Yusuf I.

Sala de la dos Hermanas, Alhambra, Granada
5. ARQUITECTURA RELIGIOSA
5.1. LAS MEZQUITAS
Construcción religiosa por excelencia; se trata de una construcción
con un patio con fuente, que puede estar rodeado o no por galerías.
Del patio, donde se efectuaban las abluciones, se pasaba a la Musalla
o sala de oraciones, que solía ser una construcción basilical
con un número impar de naves dispuestas longitudinalmente que
daban a un muro, la qibla, que señalaba en dirección de
la Meca para que los fieles supiesen hacia donde dirigir sus preces.
Adosada al edificio, esta-ba una torre por la cual subía el almuedano
para llamar a la oración cinco veces al día.
Muestra de las mezquitas de Al-Andalus es la gran mezquita de Córdoba,
construida en un prin-cipio sobre medio emplazamiento de la iglesia
de San Vicente.
Esta mezquita fue derruida con el advenimiento de Abd Al-Rahman I al
poder. Compró la otra mi-tad de la iglesia y procedió
a hacer una mezquita que tuviese la capacidad necesaria (785-786).
Tenía aparentemente nueve naves, con la central más ancha
que las restantes, con patio a los pies, en cuyo muro Norte estaba descentrado
el minarete. Hisam, añadió galerías para las muje-res
y el minarete, de 40 codos de alto. En 833, Abd Al-Rahman II añadió
una prolongación hacia el Sur, hacia el río, que constaba
de 80 columnas, tenía 50 codos a lo largo y 150 de ancho. Se
añadieron dos naves a la mezquita original, una a cada lado y
reculó el muro de la qibla ocho tramos. En 855, Muhammad I hace
la maqsura, o recinto cerrado del mihrab, y adorna las facha-das laterales.
Abd Al-Rahman III hizo diversas renovaciones de estructura hacia el
Norte. Al Hakam II amplió aún más la mezquita hacia
el Sur, prolongando lo anterior en 95 codos .
Se dispuso una cúpula en los pies de la nave central y otra a
la cabecera, tangente con el muro de la qibla, al lado de la cual se
establecieron otras dos, con nervaduras. Para ornarlas se dispu-so una
decoración de mosaicos y se dispusieron nuevas pilas de abluciones.
En el 987, bajo Al-mansur, se comenzó una nueva ampliación
hacia el Este; se hicieron ocho naves nuevas, todo a lo largo de lo
existente, algo más estrechas que las restantes.
En el aspecto constructivo hay que destacar la nivelación que
se hizo, así como el uso de contra-fuertes al exterior. Se emplean
con vigor las impostas y salmeres, así como los arcos entrecru-zados
y arcos dobles, apoyados con tirantes, y con al-Hakam II se hace intervenir
el arco polilo-bulado. La cubrición se hizo por sectores de techumbre
a cuatro aguas.
De tipo parecido es la mezquita de Medinat al-Zahara, con cinco naves;
innovación constructiva es la mezquita de Bab Mardum (Cristo
de la Luz, Toledo), edificio de ladrillo, de planta sensible-mente cuadrada,
dividida en tres naves con tres tramos, cubriendo cada uno de los cuales
hay una cúpula de nervaduras, cada una distinta de las otras.
La central está sobreelevada, a modo de linterna, sistema de
iluminación que será utilizado frecuentemente en el arte
andalusí. Al exte-rior dan tres puertas, con tres tipos de arcos
diferentes.
De época Taifa se conoce la fundación de la mezquita almeriense,
si bien su restauración es de época almohade, éstos
dejaron una importante muestra de su arquitectura, pero una de las más
importantes fue destruida para ser convertida en catedral, perviviendo
únicamente su alminar y patio (Sevilla). Debió tener gran
número de naves y ser de gran dimensión; notable es el
alminar, con base de piedra cuadrada, sobre la cual se asienta la torre
de ladrillo. La pequeña torre que remataba el alminar fue sustituida
por un camarín renacentista, rematado por una estatua, el gi-raldillo,
de donde viene el nombre de Giralda; el tipo de decoración se
llama de sebka.
De esta época son las de Almonaster (Huelva), Bollullos de la
Mitación (Sevilla), Mértola (Portu-gal) y el mihrab de
la almeriense. De la época nazarí sólo se conocen
el oratorio de la Alhambra, con bello mihrab y decoración en
yesería con temas vegetales.

Columnas y arcos de la mezquita de Córdoba
6. ARQUITECTURA PRIVADA
6.1. BAÑOS
Los baños tienen su origen técnico y social en Roma,
extendiéndose por todo el Imperio. Por ello se encuentran en
Oriente y en España, por lo cual la continuidad en su uso es
lógica y natural. El principio es una habitación caliente
(caldarium) para tomar baños de vapor, una habitación
con menor temperatura (tepidarium) para terminar con una de agua fría
(frigidarium) y una habitación donde dejar la ropa (apodyterium).
Córdoba tuvo 400 baños, de época califal, y de
los más grandes están los de Jaén. De época
de Taifa son los del Bañuelos, en Granada. Del s. XIII parecen
ser los de Alhama de Granada, y de época nazarí tenemos
los grandes de la Alhambra.
Los baños solían tener pisos de mármol, con una
canal poco profundo de leve declive para des-aguar. En el caldarium,
las paredes eran huecas, para permitir la circulación del vapor.
6.2. VIVIENDAS
En su interior solían estar enjabelgadas, pintados sus zócalos
con temas geométricos; de época califal nos quedan las
bases de las casas de Madinat al-Zahara. De época taifa, las
de la Alca-zaba de Málaga y las de Almería. Almohade queda
una casa vecina a la plaza de Armas del Al-cázar sevillano. De
época nazarí, las casas de la Alhambra, cerca de la Alcazaba.
El esquema es romano en origen y pervive hasta nuestros días.
7. OBRAS PÚBLICAS
Citaremos los acueductos que llevaban el agua de la sierra a Córdoba
y a Madinat al-Zahara, en época califal, o el que llevaba desde
Carmona a Sevilla; de éste queda un pequeño resto, cerca
de la Puerta de la Carne. Tiene dos cuerpos de arcatura, todo de ladrillo,
con pequeños arcos en los riñones de los arcos mayores
para aligerar la estructura sin debilitarla. La obra es de ladrillo.
Las cisternas, de ladrillo enlucido, con interesante juego de bóvedas
sobre pilares de planta ochavada es el monumental de la Plaza de Altamirano,
en Trujillo. Menos grande es el de Cáce-res. Ambos parecen ser
de época almohade y parece ser tienen su antecedente en el gran
aljibe de la Alcazaba emeritense, que recibe el agua del Guadiana por
filtración; siguiendo esquema similar son los que se conocen
en la Alhambra.
Puentes tenemos: el califal de Guadalajara, sobre el río Henares;
posterior, taifa, es el de Pinos Puente (Granada).
En cuanto a hospitales se sabe que se construyó un Maristán
o manicomio en Granada y la al-hóndiga, transformada posteriormente
en teatro, con dos pisos con galería circundando el patio con
estanque. La decoración era al uso nazarí.
7.1. DECORACIÓN Y ELEMENTOS DECORATIVOS
Aparte de la carpintería, los elementos sobre los cuales se hace
la decoración son: mármol, yeso y ladrillo. El primero
se usa en época califal en construcciones palatinas o de lujo.
El segundo en lo califal, lo taifa, lo almorávide, lo almohade
y lo nazarí, y el ladrillo desde lo almorávide hasta nuestros
días, este bien tallado, bien recortándolo una vez vidriado
en diversos colores, forman-do esquemas geométricos (alicatados).
Los temas decorativos son palmetas, árboles de la vida, róleos
o cintas que desarrollan diseños geométricos muy complicados.
La palmeta se desarrolla desde una forma muy naturalista en lo califal
hasta forma muy esquemática en lo almohade para terminar en lo
muy estilizado y delica-do de lo nazarí.
8. ARTES INDUSTRIALES
8.1. CERÁMICA
En el califato hubo talleres en Córdoba, Madinat al-Zahara,
Granada, Sevilla, Málaga, Teruel, Va-lencia, Alicante, Badajoz,
Talavera, Toledo y Alcalá de Henares. Todos estos centros produjeron
cerámica denominada verde y manganeso. Iba vidriada encima y
podía tener temas epigráficos y vegetales (Madinat Albira),
decoración vegetal barroquizante (Toledo y Talavera), decoración
vegetal esquematizante y estilo "blando" en animales y epigrafía.
Las formas son de origen ro-mano y oriental, en éstas dominando
el uso de pastas blancas. En Alcalá de Henares, a fines del s.
X, se fabrica cerámica decorada con el procedimiento de "cuerda
seca". En cerámica común vidriada son normales los
diseños en manganeso, con o sin vidriado melado cubriéndolo.
En época taifa se decora por el sistema de verdugones, en la
cual un color no está contiguo al otro. Si en la cerámica
común es normal el fondo convexo en época califal, o el
anillo de solero, en la misma época, ahora el anillo de solero
será lo normal, pero se reducirán sus dimensiones.
La decoración vidriada se pierde en lo africano, sustituyéndose
por decoración pintada, a la cual a veces se añade un
esgrafiado con temas vegetales o epigráficos. En este campo hay
una in-novación: si en lo califal y taifa existe, es siempre
con letra cúfica, de ahora en adelante será de uso común
la nazarí.
Lo nazarí ve la introducción de vidriado en gran escala,
con temas vegetales, epigráficos, zoo-morfos, antropomorfos y
abstractos, con tonos blanco y azul, azul, verde y la introducción
indus-trial del reflejo metálico. A las formas usuales hay que
añadir los jarrones de asas de alas, cono-cidos como de la Alhambra.
Las formas abarcan las necesidades domésticas más la de
lujo, con ollas y fuentes, candiles y jarrones, brocales de pozo, en
ocasiones, estampillados y cuencos.
El patio de los Leones, Alhambra, Granada
8.2. MARFIL
Durante el califato hubo una gran producción, haciendo botes
y arquetas con temas vegetales y figurativos. En época taifa,
los temas son más esquematizados y la técnica es más
plana que la cordobesa.
De época almohade son las arquetas de la catedral de Tortosa,
en las cuales el marfil es recor-tado a la forma deseada y embutido
en la madera, en contraste con la talla del propio marfil.
8.3. METALISTERIA
En el califato se trabajó en bronce fundido y torneado, con
elementos apotropáicos y profilácticos en su decoración.
En lámina con asas y tapas fundidas son los candiles de piquera
de Atarfe, con asas zoomorfas.
La época taifa es poco conocida; de época almohade, subsiste
el llamador de la Puerta del Per-dón, con una bella decoración
vegetal (Catedral de Sevilla)
De época nazarí quedan los acetres de Granada y Madrid,
la magnifica lámpara calada de la an-tigua mezquita de Granada
y el Yamur (remate de alminar) .
En plata sólo nos ha quedado: la arqueta de la catedral de Gerona,
de época califal, o algunas joyas de época nazarí.
Todo ello es lámina repujada y martillada.
8.4. TEXTILES
Las telas, si en un principio fueron imitación de lo oriental,
con inspiración sasánida y bizantina, en época
nazarí son identificables los temas como propios (Málaga,
Murcia, Almería y Granada).