VIDA Y MUERTE ENTRE LOS ESQUIMALES

 

Uno de los aspectos más interesantes del estudio de los restos humanos es la determinación del estado de salud, la calidad de vida y la causa de la muerte de los individuos en cuestión.

En 1972 se descubrieron dos enterramientos colectivos bajo un saliente rocoso en Qilakitsoq, un pequeno asentamiento lnuit en la costa oeste de Groenlandia, fechado en torno al 1475 DC. Los ocho cuerpos se habían momificado de forma natural debido a una combinación de bajas temperaturas y falta de humedad. En una tumba había 4 mujeres y un bebé de seis meses; en la otra 2 mujeres y un niño de cuatro años. Las prendas exteriores e interiores (un total de 78 artículos incluyendo pantalones, anoraks y botas> también habían sobrevivido en perfectas condiciones.

 

Se determinó el sexo de los cuerpos por los genitales de aquéllos que fueron desvestidos y por un examen con rayos X de la pelvis y otros huesos de las momias que se dejaron intactas; además, en esta sociedad, los tatuajes faciales solían limitarse a las mujeres adultas.

La edad se estableció con base en el desarrollo dental y otros rasgos físicos. Tres de las mujeres murieron en torno a los 20 años, pero las otras tres habían llegado a los 50 -una buena edad dado que, incluso a principios de este siglo, la edad media de fallecimiento de las mujeres en Groenlandia era de sólo 29 años.

El niño y una de las mujeres pudieron haber sufrido grandes dolores. Las radiografías de aquél mostraban que tenía un tipo de deformidad de la pelvis asociada a menudo a niños con el síndrome de Down. Un trastorno conocido como enfermedad de Calvé-Perthe también estaba destruyendo la epífisis del fémur y pudo haber tenido que moverse a gatas. La mujer, una de las de 50 años, se había roto la clavícula en un determinado momento; nunca se soldó, lo que probablemente deterioró la movilidad de su brazo izquierdo. Además, tenía cáncer nasofaríngeo (un cáncer en la parte posterior de su conducto nasal que se había extendido al área circundante, causando la ceguera del ojo izquierdo y cierta sordera.


 

Finalmente, se llevó a cabo un análisis para determinar el posible parentesco entre estos individuos. El tipo de tejidos estableció que algunos no eran parientes en absoluto, mientras que otros si pudieron haberlo sido. Cualquiera de las mujeres más jóvenes podría haber sido madre del niño de cuatro años sepultado sobre ellas; mientras que dos de las mujeres de 50 años (incluyendo la que tenía cáncer) pudieron haber sido hermanas. También tenían tatuajes faciales idénticos, quizá hechos por el mismo artífice, muy similares a los del primer retrato conocido de esta región (en torno al 1654 DC). Otra mujer tenía un tatuaje de un estilo y hechura tan distinto que probablemente procedía de una región diferente y se había casado dentro de este grupo.