1. Introducción
2. Geografía
3. Las dinastías
4. Organización económica
y social
5. Religión y
filosofía
6. El arte de la caligrafía china
7. Literatura e Imprenta
8. La Pintura tradicional
china
9. El arte del mueble
tradicional chino
10. Medicina china
11. El Arte de la
Arquitectura China
12. Costumbres, juegos
y espectáculos tradicionales chinos
Introducción
La historia de China muestra
más signos de independencia que cualquier cultura asiática, el pueblo
chino no ha sufrido los efectos de grandes invasiones y gran parte
de su cultura, como el sistema de escritura y numerosas facetas de
su arte, apenas han variado en más de 3000 años. Sólo en fechas recientes
se ha empezado a tener un conocimiento científico de la prehistoria
China, a partir de las excavaciones arqueológicas iniciadas en la
década de los veinte.
Los primeros habitantes
de China de que se tiene noticia se establecieron en la cuenca del
río Amarillo, esta zona, que solo es una pequeña parte de la China
actual, se halla separada del resto del mundo de forma similar a la
que pervive en nuestros días. Es más que probable que la mayoría de
los pueblos pastoriles de la prehistoria que aprendieron la técnica
del cultivo se vieran asilados unos de otros por barreras naturales
como montañas y desiertos, con todo esto, el aislamiento chino no
puede explicares sólo por estas razones.
Durante millares de años
antes de que aparecieran las primeras dinastías de reyes, pueblos
nómadas habían atravesado las llanuras y las murallas del hábitat
chino, por ello es probable que algunos conocimientos y prácticas
de la civilización llegaran a China procedentes de las sociedades
medio-orientales.

Geografía
China, la segunda nación
más grande del mundo, tiene una superficie de 11,418,174 km2 (incluida
Mongolia). China es superada sólo por Rusia en términos de tamaño
y es más grande que toda Europa y Oceanía. Ocupa una cuarta parte
de la extensión territorial de Asia y aproximadamente una doceava
parte del área de todo el mundo.
Los límites de la antigua
China eran: Al norte el Desierto de Gobi y Mongolia; al sur el Mar
de China y las Selvas de Indochina, el este el Mar amarillo y el Mar
de China y al oeste, las montañas del Tíbet y el Turquestán.
Los ríos que cruzan a la
China son: el Hoang-Ho (río Amarillo) y el Yang-tse-Kiang (río Azul),
estos dos ríos nacen en las montañas del Tíbet y desembocan en el
Mar Amarillo. El Hoang-Ho, es de curso muy irregular y su extensión
no puede compararse a la del Yang-tse-Kiang, ya que éste tiene 5000km
de longitud y cerca de su desembocadura tiene 500km de navegación,
con una anchura de casi 35km.
Los ríos de China han dividido
a ésta en diferentes regiones, pero la cultura se ha desarrollado
junto a las márgenes de estas vías fluviales. Por la extensión del
país los climas son muy variables y por tanto su agricultura, así
como su fauna, fueron también de una gran diversidad, el arroz constituyó,
por la fertilidad de su suelo, el principal elemento de alimentación.
En este territorio, de
suelo fértil, favorable a la agricultura (cultivos de arroz, moreras,
caña de azúcar, té, trigo, etc.) y a las labores mineras (yacimientos
de cobre, oro, hierro y plomo), se estableció el pueblo chino, correspondiente
a la raza mongólica, de pómulos salientes, ojos oblicuos, cabello
negro y lacio, y tez mas o menos amarilla.
Como se sabe fue justamente
en China, donde se localizaron los restos del Hombre de Pekín
o sinanthropus pekinensis, a los que se les calcula una edad
de cerca de medio millón de años, y se les considera contemporáneos
de las razas más primitivas correspondientes al paleolítico inferior,
se sabe que el hombre de Pekín conocía el fuego, era cazador y hacía
de piedra sus cuchillos, sus martillos y sus raspadores.
Las dinastías
Según la tradición, el
pueblo chino se originó en el valle del río Amarillo. Las leyendas
hablan de un creador, P'an Ku, al que sucedieron una serie de soberanos
celestiales, terrestres y humanos. Las pruebas arqueológicas son escasas,
aunque fueron encontrados restos de Homo erectus, cerca de Pekín,
que datan de hace 460.000 años. Hay pruebas fehacientes de la existencia
de dos culturas con cerámica, la cultura de Yangshao (3950 a 1700
a. C.) y la cultura de Longshan (2000 a 1850 a. C.).
- Las dinastías primitivas:
La tradición dice que los
Xia (1994 a 1766 a. C.) fueron la primera dinastía china hereditaria,
que sólo desapareció cuando fue expulsado su último gobernante debido
al poder tiránico que ejerció sobre su pueblo. Sin embargo, no hay
restos arqueológicos que confirmen esta historia; y la primera dinastía
de la cual hay evidencias históricas es la Shang. El último monarca
Shang, un tirano cruel y libertino, fue expulsado por un enérgico
Zhou de un estado en el valle del río Wei.

- La dinastía Shang (1766 a 1027 a.
C.):
La dinastía Shang gobernó
en el territorio que ocupan las actuales provincias de Henan, Hubei,
Shandong y la parte septentrional de Anhui, en el centro y norte de
China. La capital, desde alrededor del 1384 a. C. en delante, estaba
situada en Anyang cerca de la frontera norte de Henan. La economía
estaba basada en la agricultura; se cultivaba trigo, cebada y posiblemente
arroz. También se cuidaban gusanos de seda, y se criaban cerdos, perros,
ovejas y bueyes. Se han encontrado recipientes de bronce, armas y
otras herramientas, lo cual indica el conocimiento de la metalurgia
y la existencia de artesanía. La sociedad creada por los Shang era
aristocrática. Al frente estaba el rey, que presidía una nobleza militar
y elegía a los gobernantes territoriales, que estaban obligados a
ayudarle en sus empresas militares. Entre esta clase aristocrática
y los plebeyos había un estrato sacerdotal culto que se ocupaba de
los documentos de gobierno y era responsable de la adivinación. Los
Shang adoraban a sus antepasados y a una multitud de dioses, el principal
de los cuales era conocido como Shang Ti, el Señor en lo Alto.
El relato de la caída de la dinastía Shang que aparece en las
historias tradicionales chinas sigue el modelo legendario de la defección
de los Xia. El último monarca Shang, un tirano cruel y libertino,
fue expulsado por un enérgico Zhou de un estado en el valle del río
Wei. Situada en las franjas noroccidentales del dominio Shang, la
cultura de los Zhou era una síntesis de los elementos básicos de la
civilización Shang y ciertas tradiciones marciales características
de los pueblos no chinos del norte y del oeste.
- La dinastía Zhou (1122 a 256 a. C.):
Durante este periodo la
civilización china se fue extendiendo gradualmente hacia el norte,
ocupando el valle del río Yang-tse-Kiang. La amplia expansión por
este territorio y el primitivo estado de las comunicaciones terrestres
hicieron imposible que los Zhou ejercieran un control directo sobre
toda la región; por lo tanto delegaron la autoridad en vasallos, cada
uno de los cuales gobernaba por lo general sobre una ciudad amurallada
y su territorio circundante. La jerarquía de estos estados de tipo
feudal estaba encabezada por el señor, cargo que era hereditario;
por debajo de él estaba la clase guerrera y en la base social se encontraban
los campesinos y esclavos domésticos. Con el tiempo, estos estados
vasallos se fueron haciendo cada vez más autónomos.
La sociedad Zhou estaba
organizada alrededor de la producción agrícola. La tierra estaba dividida
idealmente en extensiones cuadradas, cada una de las cuales se subdividía
en nueve parcelas que formaban un espacio con forma de triángulo equilátero.
Las ocho parcelas exteriores estaban asignadas a ocho familias campesinas,
quienes unían sus esfuerzos y recursos para cultivar la parcela central
propiedad de la clase dirigente. No está claro hasta qué extremo se
utilizaba este sistema de distribución de tierras, pero las dinastías
posteriores pensaron que era la manera más equitativa de dividir la
tierra.
Las prácticas religiosas
se correspondían con el sistema social jerárquico. Los Zhou creían
en el poder que emanaba del Cielo, que autorizaba el poder de los
reyes; éstos hacían sacrificios al Señor en lo Alto, ahora llamado
Tian (Cielo) y a sus antepasados. El señor de los estados hacía sacrificios
a la naturaleza local y a deidades agrícolas, así como a sus antepasados.
Las familias individuales también ofrecían sacrificios a sus antepasados
para evitar infortunios y calamidades.
Los reyes Zhou fueron capaces
de mantener un control efectivo sobre sus dominios hasta que finalmente,
en el 770 a. C., algunos de los estados se rebelaron y junto con invasores
nómadas del norte expulsaron a los Zhou de su capital, cerca de la
actual Xi´an. Con posterioridad, los Zhou establecieron una nueva
capital hacia el este, en Luoyang. Aunque ahora estaban más a salvo
de los ataques de los bárbaros, los Zhou del este no podían ya ejercer
una gran autoridad política o militar sobre los estados vasallos,
muchos de los cuales habían crecido hasta ser más poderosos que el
poder central Zhou. Sin embargo, como guardianes del mandato celestial,
los Zhou continuaron la práctica de confirmar el derecho de los nuevos
señores a gobernar sobre sus tierras y por lo tanto permanecieron
como jefes supremos hasta el siglo III a.C. Desde el siglo VIII al
III a. C. tuvo lugar un rápido crecimiento económico y un profundo
cambio social en el marco de una inestabilidad política extrema y
un estado de guerra casi incesante. Durante estos años China entró
en la edad del hierro; el arado de hierro tirado por bueyes, junto
con más perfeccionadas técnicas de regadío, llevaron a conseguir mejores
cosechas, que a su vez, mantuvieron el constante crecimiento demográfico,
el cual estuvo acompañado por la aparición de una nueva clase de mercaderes
y comerciantes. Se mejoraron las comunicaciones por el progresivo
uso del caballo como animal de transporte.
La integración económica
permitió a los gobernantes ejercer el control sobre mayores extensiones
de territorio. Los estados situados en las fronteras exteriores de
la zona cultural china se expandieron a costa de sus vecinos no chinos,
menos avanzados, y al expandirse se estimuló y diversificó su propia
cultura al adquirirse elementos culturales de las civilizaciones exteriores.
Por ejemplo, por aculturación de las culturas no chinas del noroeste,
los chinos de las regiones fronterizas adoptaron por primera vez el
uso de unidades de caballería montada. Para los estados de la llanura
del norte de China, la expansión significó una agresión contra otras
organizaciones políticas que compartían la misma civilización básica,
y la uniformidad cultural entre los estados tendía a promocionar el
estancamiento cultural. Hacia el siglo VI a. C. siete poderosos estados
sitiaron a los más pequeños y relativamente débiles de la llanura
del norte de China.
Con la caída de la autoridad
política de la dinastía Zhou y la aparición de poderosos estados periféricos,
las relaciones interestatales se volvieron cada vez más inestables.
Durante los siglos VII y VI a.C., se consiguieron breves periodos
de estabilidad al organizarse alianzas interestatales bajo la hegemonía
del miembro más fuerte. Sin embargo, hacia el siglo V a. C. el sistema
de alianzas era insostenible y la China de los Zhou desembocó en el
denominado periodo de los Reinos Combatientes (481-221 a. C.), caracterizado
por la anarquía.
- La dinastía Qin (221-206 a C.):
En el 221 a. C., el rey
de Qin se autoproclamó Qin Shi Huangdi, o primer emperador de la dinastía
Qin. El nombre "China" deriva de esta dinastía.
Con la ayuda de un ministro
legalista, Li Si, el emperador unificó el mosaico de estados feudales
en un imperio administrativamente centralizado y culturalmente unificado.
Se abolieron las aristocracias hereditarias y sus territorios se dividieron
en provincias gobernadas por burócratas nombrados por el emperador.
La capital de Qin, cerca de la actual ciudad de Xi'an, se convirtió
en la primera sede de la China Imperial. Se adoptó un sistema de escritura
y su uso se hizo obligatorio en todo el Imperio. Para promocionar
el comercio interno y la integración económica, los Qin unificaron
los pesos y medidas y la acuñación de moneda. Se adoptó la propiedad
privada de la tierra y se aplicaron leyes e impuestos con igualdad.
La búsqueda de la uniformidad cultural llevó a los Qin a no legalizar
muchas escuelas filosóficas que habían florecido a finales del último
periodo Zhou. Sólo se dio la aprobación oficial a los legalistas y
en el 213 a. C. se quemaron los libros de todas las otras escuelas,
a excepción de los ejemplares que se guardaban en la biblioteca Imperial
Qin.
El primer emperador también
intentó extender las fronteras exteriores de China. En el sur sus
ejércitos marcharon hacia el delta del río Rojo, lo que en la actualidad
es Vietnam. En el sudoeste su dominio se extendió para englobar la
mayor parte de las actuales provincias de Yunnan, Guizhou y Sichuan.
En el noroeste sus conquistas alcanzaron Lanzhou, en la actual provincia
de Gansu y el noreste, un sector de lo que hoy es Corea, reconoció
la soberanía de los Qin. El centro de la civilización china, sin embargo,
permaneció en el valle del Huang He. Aparte de la unificación y expansión
del Imperio, el logro más conocido de la dinastía Qin fue la terminación
de la Gran Muralla china.
El coste económico y humano
de las conquistas extranjeras de los Qin y la construcción de la Gran
Muralla y otras obras públicas fue enorme. El peso siempre creciente
de los impuestos, el servicio militar y los trabajosforzados crearon
un hondo resentimiento contra la dinastía Qin entre las clases populares
del Imperio. Además, las clases intelectuales estaban ofendidas por
la política gubernamental de control del pensamiento, en especial
la quema de libros. El sucesor de Qin Shi Huangdi cayó bajo la influencia
de un astuto eunuco de palacio. Siguió una lucha por el poder, mutilando
la administración central y el pueblo indignado se levantó en una
rebelión.
- Los Han (206 a. C. a 9 d. C.):
De los tumultos y estado
de guerra que marcaron los últimos años de la dinastía Qin, destacó
un dirigente de origen humilde, Liu Bang. Aplastó a otros pretendientes
al trono y se proclamó a sí mismo emperador en el 206 a.C. La dinastía
Han por él fundada sería la más duradera de la Era Imperial. Los Han
se constituyeron sobre la base unificada que habían dejado los Qin,
modificando la política que había conducido a suderrocamiento. Las
leyes onerosas fueron suspendidas, los impuestos se redujeron sensiblemente
y se adoptó una política favorecedora del comercio que permitió la
recuperación económica. En principio Liu Bang concedió reinos hereditarios
a algunos de sus aliados y familiares, pero hacia mediados del siglo
II a.C. la mayor parte de estos reinos habían sido reintegrados y
casi todo el territorio chino estaba bajo la jurisdicción del Imperio
de los Han.
Una de las contribuciones
más importantes de esta dinastía fue el establecimiento del Confucionismo
como ideología oficial; sin embargo, en un intento por proporcionar
una ideología completa al Imperio, los Han incorporaron al Confucionismo
ideas de otras muchas escuelas filosóficas y emplearon supersticiones
populares para incrementar las enseñanzas de Confucio. En el funcionamiento
administrativo heredado de los Qin, los emperadores Han siguieron
el principio confuciano de elegir a los hombres sobre la base del
mérito más que por su nacimiento, siendo elegidos los más cualificados
mediante exámenes escritos. A finales del siglo II a.C. se fundó una
universidad imperial en la cual se formaban los futuros funcionarios
o Mandarines en los cinco clásicos de la escuela confuciana.
Los primitivos Han alcanzaron
el cenit de su poder bajo el emperador Wudi (reinó desde el 140 al
87 a. C.). Casi todo el territorio que hoy engloba China pasó a estar
bajo poder imperial, aunque muchas regiones, en especial al sur del
río Yangzi Jiang, no estaban totalmente asimiladas. La autoridad china
se estableció en el sur de Manchuria y norte de Corea. En el oeste,
los ejércitos Han lucharon con una tribu conocida como los xiongnu,
que probablemente estaban emparentados con los hunos y penetraron
en el actual territorio de Kazajstán. En el sur, la isla de Hainan
pasó a estar bajo control Han y se establecieron colonias alrededor
del delta del Xi Jiang, en Annam y en Corea.
Las políticas expansionistas
del emperador Wudi consumieron los excedentes económicos que se habían
ido acumulando durante las administraciones de sus predecesores y
fue necesaria la restauración de políticas legalistas para reponer
las arcas del Estado. Se subieron los impuestos, reaparecieron los
monopolios estatales y la moneda se devaluó. Las penurias que sufrían
los campesinos se vieron agravadas por el crecimiento demográfico,
lo cual provocó la reducción del tamaño de las parcelas individuales
en un momento en que los impuestos se incrementaban. Durante el siglo
I a. C., las condiciones empeoraron aún más. En varias ocasiones el
trono fue heredado por príncipes en edad infantil, cuyas madres a
menudo completaban las responsabilidades del gobierno con miembros
no cualificados de su propia familia. Las facciones y la incompetencia
debilitaron el gobierno imperial. Grandes familias terratenientes
de la provincia desafiaron a las autoridades que recaudaban los impuestos
del gobierno central y adquirieron una especie de privilegio para
la exención de impuestos, lo que redujo los ingresos del gobierno
y gravó duramente a los campesinos. Los levantamientos agrarios y
el bandolerismo reflejaron el descontento popular.
Organización económica
y social
En el principio la organización
de los chinos estuvo basada en la agricultura pero posteriormente
fueron creadas las industrias. Entre ellas pueden mencionarse la de
la metalurgia, especialmente el bronce, ya que el hierro fue utilizado
para la armería en épocas muy cercanas a Cristo. Otras industrias
importantes de esta cultura, fueron la porcelana y la seda, la originalidad
de estos productos hizo que desde épocas muy remotas los chinos tuvieran
un gran comercio, que llegó a prolongarse hasta el mundo mediterráneo.
En cuanto a la organización
social y política de China sólo se conocen datos precisos desde la
dinastía Chou, aunque la división territorial del país era un tanto
ficticia, pues la forma en que estaba dividido el territorio era basándose
en el feudalismo o señoríos de príncipes. Fueron los Tsing los que
establecieron el absolutismo, pero este sistema de gobierno no duró
mucho, ya que los Han volvieron al antiguo sistema feudal.
Las clases sociales en
China fueron integradas: la primera por una aristocracia que dominaba
las funciones políticas y religiosas, la segunda, por los funcionarios
del estado o burocracia que degeneró en una rutina mecánica; y la
tercera estaba constituida por artesanos y campesinos. Es indiscutible
que un pueblo como el de China, tan invadido por tribus bárbaras,
debió contar con una esclavitud muy pronunciada y, por lo tanto, esta
organización no pudo conservarse indefinidamente a causa de las invasiones
mencionadas.
Religión y filosofía
La libertad de religión
es un derecho constitucional de cada ciudadano de la República de
China. Según el Ministerio del Interior, hay más de 11 millones de
creyentes religiosos en el área de Taiwan. En conjunto, hay más de
16.000 templos e iglesias dispersos en la región, sirviendo las necesidades
espirituales de los 21,4 millones de residentes.
Politeísta y sincrética,
en la sociedad china domina el taoísmo y el budismo, a pesar de que
aparentemente cada religión postula una doctrina independiente, algunas
de ellas no pueden diferenciarse estrictamente. Por ejemplo, Matsu,
la Diosa del Mar, una deidad folklórica de Taiwan; y Kuanyin, la diosa
budista de la Misericordia, se adoran a veces en el mismo templo.
Esto revela el carácter especial de la perspectiva religiosa china,
que puede acomodar simultáneamente creencias aparentemente contradictorias.
Como en casi todos los
pueblos primitivos, la primera religión de la China fue la naturalista
o sea, la adoración hacia lo desconocido y la fuerza que sobre el
hombre pueden tener los fenómenos naturales, pero los chinos relacionaban
la conducta del individuo con los fenómenos del universo. En resumen,
dependían de los actos humanos y de las fuerzas naturales; por ejemplo,
el rayo que incendiaba una casa, era consecuencia de la conducta de
sus moradores. La segunda religión en la China fue la de Lao-Tse que
es la de la razón fundada en las doctrinas racionalistas del Tao.
Del año 770 al 221 antes
de nuestra era, época de la dinastía Zhou del Este que incluye el
período de Primavera y Otoño, así como al de los Reinos Combatientes,
el monopolio que tenía la nobleza sobre la cultura se quebró gradualmente
debido a la prolongada conmoción social. Esta situación se inició
desde dicha dinastía. Pero, se desarrolló la práctica de la enseñanza
individual.
En los últimos años del
período de Primavera y Otoño, Confucio, pensador, político y pedagogo
de su época, destacó a la enseñanza con particular interés. Más tarde,
en el período de los Reinos Combatientes, con la aparición de numerosas
otras escuelas ideológicas, surgió una época de competencia entre
ellas. A mediados de este último período se conoció un nuevo estilo
literario llamado " Elegías de Chu " y que reflejaban la época.
Confucio fue un sabio de
fama nacional en la historia china. Sin embargo, su nombre, su doctrina
y su influencia quizá no sean del todo desconocidas para el mundo.
Confucio se llamaba Kong Qiu, conocido también como Kong Zhongni.
Nació en 551 antes de nuestra era y murió en 479 antes de nuestra
era. Su tierra natal es el actual distrito de Qufu, provincia de Shandong.
Sus antepasados eran grandes nobles esclavistas del Reino Song. Su
bisabuelo, por el fracaso político, escapó al Reino Lu. En tiempo
de su padre, la familia ya había decaído. Por esta razón, Confucio,
cuando era joven, trabajaba como almacenero y pastor. Más tarde, vivió
durante largo tiempo de la enseñanza privada. Se dice que tenía tres
mil discípulos, de los cuales 72 eran sobresalientes.
En su senectud, comenzó
a dedicarse a recopilar libros en el mismo reino. Redactó el libro
Anales de Primavera y Otoño y revisó Li y Le,
obras clásicas de China. Hay otros cinco trabajos que son estimados
como cánones por la escuela confuciana. La obra Anales de Primavera
y Otoño es la más antigua crónica que se mantiene bien conservada
hasta la fecha, y ejerció enorme influencia sobre las obras históricas
posteriores del país.
Después de la muerte de
Confucio, sus discípulos recopilaron sus sentencias en el libro Analectas,
en el cual se registran las actividades de Confucio, en particular,
sus palabras y sus puntos de vista sobre la filosofía y la política.
Las actividades de Confucio en la enseñanza y sus viajes por diversos
reinos reflejaron en cierto grado el deseo de aquellos que no tenían
títulos de nobleza y querían intervenir en la política. Estas personas
constituían una fuerza social naciente en medio de las conmociones
de la época. Confucio dijo: "Quien estudia bien, llegará a ser
funcionario". Esto demuestra que el objeto de su enseñanza era
hacer de sus discípulos hombres en condiciones de intervenir en la
política.
Cabe señalar que la enseñanza
de Confucio era contraria a la oficial de los nobles de su época.
Al comentar sobre la naturaleza humana, Confucio afirmó que " todos
los hombres tienen la misma naturaleza " , lo que era una objeción
a la concepción esclavista según la cual la jerarquía era congénita.
Confucio dio prioridad
a la benevolencia, tomándola como la norma ideal de la virtud, pero
consideraba que su benevolencia era un amor determinado por las relaciones
cercanas y distintas, las jerarquías, la riqueza o la pobreza. Para
Confucio, sólo los señores estaban en condiciones de ser benévolos,
mientras que los humildes no podían ser más que el blanco de la aplicación
de esta benevolencia.
En el problema sobre los
ritos y la benevolencia, Confucio no insistía en el nuevo contenido
para negar la forma caduca, sino que se obstinaba en corregir el viejo
contenido con la forma caduca. A pesar de que las actividades de Confucio
reflejaban cierta tendencia progresista, a fin de cuentas, servían
para defender los intereses de la nobleza esclavista y no podían librarse
del yugo del viejo sistema.
Pero, en lo político, Confucio fue un conservador y
marchó en contra de la corriente histórica de su época. El mismo sabía
incluso que sus ideas no podían realizarse, pero no quería abandonarlas.
No obstante, durante las posteriores dinastías feudales en China,
las clases dominantes aprovecharon algunos puntos de vista de Confucio.
Lao-Tse cuyo nombre quiere decir el viejo sabio, nació,
según la tradición, en la parte sur de su país l año de 694 a. C.,
en un ambiente campesino. Aplicado a los estudios, fue archivero de
un príncipe Chou. Producto de sus reflexiones resultó el sistema folisófico-religioso
que se conoce con el nombre de Taoísmo, contenido en su libro Tao-tse-king,
en el que sostiene que la fuerza creadora y eterna de todas las cosas
es Tao la cual ordenaba al mismo tiempo todas las cosas de la naturaleza.
Los hombres deben sentirse parte de esa misma fuerza, en la que deben
pensar para obtener la santidad eterna.
Lao-Tse enseñó también que para alcanzar la felicidad
se deben dominar los deseos y las pasiones, y que se deben practicar
determinadas virtudes, como las de evitar la hipocresía, la mentira
y la guerra; debiendo practicarse la honestidad, la justicia y la
piedad.
Según una leyenda siendo ya muy anciano, salió de China
montado en un búfalo y no volvió nunca a su país. En los años posteriores,
algunos de sus discípulos lo llegaron a divinizar y aun se formaron
monasterios taoístas.
Tiempo más tarde, cuando la decadencia política y social
era mayor en el país, surge la figura de Confucio. Estudió las ideas
de Lao-Tse y trató de formar una doctrina moral, que basada en ella,
se adaptara a la manera de ser del pueblo chino.
El Confucionismo procuró exaltar los sentimientos de
respeto a las tradiciones y a los ancianos, culto a los muertos, mantenimiento
de los afectos dentro de la familia y ejercicio de la caridad. Pensó
que los gobernantes debían ser justos y sabios, y sus súbditos debían
obedecerles y respetarles, a fin de que pudiera mantenerse la paz,
el bienestar y la seguridad en la sociedad. Todo sus sistema de moral
quedó en sus cuatro libros o king, formados por las preguntas
y respuestas del maestro y de sus discípulos.
El arte de la caligrafía china
La caligrafía china es una rara y exótica flor en la
historia de la civilización y una joya sin igual en la cultura oriental.
En su aspecto gráfico, se la puede comparar con la pintura por su
capacidad para despertar emociones mediante la rica variedad de sus
formas y rasgos. Como arte abstracto, se manifiestan en toda su pureza
el ritmo y la armonía musicales. Todo ello sumado a una parte práctica:
es una forma de escritura.
La escritura constituye la representación palpable
de la lengua hablada. Dentro de los caracteres chinos podemos establecer
seis categorías:
- Hsiang hsing, representación gráfica directa
- Chih shih, expresión simbólica de ideas abstractas
- Hui yi, combinación de elementos gráficos concretos y expresión
simbólica de abstracciones
- Hsing sheng, combinación de elementos fonéticos y pictóricos
- Chia chieh, carácter empleado únicamente a causa de su valor fonético
para representar un homófono o casi homófono con el que no guarda
relación
- Chuan chu, carácter que ha adquirido un nuevo significado, lo
que ha hecho necesario asignar al significado primitivo una nueva
grafía o modificar la que ya tenía.
Estos métodos de formación de los caracteres chinos
reciben el nombre de Liu Chu o los Seis métodos de escritura.
En el estilo propio de
los sellos, los trazos, tanto horizontales como verticales, son delgados,
uniformes, enérgicos y tienden a terminar en punta. El momento de
máximo desarrollo de este estilo coincidió con la dinastía Ch'in (221-207
a. de C.), época en la que se dieron dos variedades principales: Ta
Chuan (estilo mayor) y Hsiao Chuan (Estilo menor). Quedan numerosas
muestras del estilo mayor en inscripciones realizadas sobre piedra
en forma de tambor (shih kuwen) y vasijas de bronce como las Ch'in
Kung Kuei. El estilo menor se caracteriza por sus formas sinuosas,
estilizadas, cuidadas y enérgicas, en contraste con el estilo mayor,
menos refinado. Li Szu, estacado ministro de la dinastía Ch'in, legó
a la posteridad la inscripción de la piedra de Tai Shan que constituye
un modelo inigualado del estilo menor de escritura de sellos.
La escritura normal, K'ai
Shu, se desarrolló durante la dinastía Han (206 a. C. a 220 d. C.),
tomando como modelo la escritura administrativa. Su nombre actual
es "escritura normalizada" (cheng k'ai) Al ser más cómoda que la escritura
administrativa, se convirtió en la escritura habitual para las necesidades
cotidianas. Su momento culminante llegó en época de la dinastía T'ang
(618 a 907). Hubo destacados calígrafos, como Yen Chen-ch'ing (705
a 785), que crearon sus propias escuelas de escritura normalizada
con trazos enérgicos y definidos y que dejaron una huella duradera
en la historia de la caligrafía china.
La escritura rápida ocupa
una posición intermedia entre la escritura normalizada y la cursiva.
No es tan angulosa como la grafía administrativa ni tan redondeada
como la escritura de sellos. Quizás la mejor forma de describirla
sería como variante de la escritura regularizada. Toma su nombre de
la rapidez de su ejecución. Su desarrollo suele atribuirse a Liu Teh-sheng
de la dinastía Han oriental.
Existen múltiples variedades
de la escritura cursiva o "de hierba", algunas de las cuales son combinaciones
con otros estilos, como por ejemplo la cursiva de sellos y la escritura
administrativa. Existe también una "cursiva informal" (k'uang ts'ao).
Los rasgos comunes a la s diversas variedades son: estructura simplificada,
trazos unidos, líneas realizadas apresuradamente y con soltura, y
escasa legibilidad. Existe un proverbio chino que es el que mejor
expresa la belleza de este tipo de letra:
La escritura se detiene
pero el significado continúa. Se abandona el pincel, pero su poder
es inagotable". De los cinco estilos de escritura china, la cursiva
es la que más se aproxima al arte abstracto. Entre los calígrafos
que más han destacado en el terreno de la cursiva a lo largo de la
historia, que lograron ordenar el caos aparente de esta forma de escritura,
y que fundaron sus propias escuelas, figuran Wang Hsien-chih de la
dinastía Chin oriental y huai Su (725-785) de la dinastía T'ang. Entre
los contemporáneos, Yu Yu-jen (1879-1964).
La caligrafía china no
es tal sólo un instrumento práctico de la vida cotidiana sino que
está integrada, junto con la pintura, en una de las tendencias más
significativas de la historia del arte chino.
Literatura e Imprenta
La vastísima y variada
literatura china se ha desarrollado desde muy antiguo hasta la Edad
Moderna en una línea de continuidad que une los versos primitivos,
escritos probablemente hacía el siglo XI a. C., la escritura más antigua
se hace sobre tablillas de madera o de bambú con un punzón elaborado
con éste último material aguzado en un extremo, que se mojaba en un
líquido coloreado. Posteriormente se empezaron a emplear de pelo y
a escribir sobre seda o papel, conocido este último por los chinos
en el siglo II d. C., desde entonces los artistas del país utilizan
los mismos materiales.
Las primeras tentativas de impresión pudieron estar inspiradas
por calcos tomados de las inscripciones sobre piedra que datan del
siglo IX d. C. Así surgió la idea de imprimir sobre papel con bloques
de madera, y a fines del siglo X se utilizaba ampliamente ese método
en la producción de libros. Se cree que Pi Sheng inventó los tipos
móviles de arcilla cocida hacia el año 1043, pero es posible que aquéllos
no se hicieran de bloques de madera hasta el siglo XIV. Debido a la
naturaleza de la lengua China, representada en miles de pictogramas,
los tipos móviles no se popularizaron como sucedió en europa.
La Pintura tradicional
china
Los origines de la pintura
tradicional china se remontan a las más tempranas épocas de la historia
de este país. En general, podemos decir que las obras anteriores a
la dinastía T'ang (618-907) son dibujo de líneas producidos por personas
que se dedican a otras actividades. Esta fue la edad de oro de los
dibujos de figuras humanas. Durante la primera mitad de la dinastía
T'ang, el paisaje y las pinturas que representaban flores y pájaros
comenzaron a ganar importancia. Los cuadros con montañas, bosques,
campos y jardines nos permiten evadirnos de los sinsabores de este
mundo y penetrar en el reino de la paz y la tranquilidad. Este ha
sido el motivo de que el paisaje haya sido siempre una forma pictórica
muy apreciada por los literatos y burócratas chinos. También son muy
admirados los árboles, piedras, praderas, flores pájaros y otros animales
que aparecen en las pinturas de flores y pájaros, dotadas de gran
viveza y energía. Así pues, las tres categorías principales de la
pintura tradicional china serían el paisaje, flores y pájaros y las
representaciones de figuras humanas de la primera época.

Las clases dirigentes y
las elites de las dinastías T'ang y Sung (920-1279) fueron grandes
mecenas de la pintura. El objetivo que se perseguía con las obras
de este período no era puramente artístico sino que tenía una vertiente
política y educativa. El estilo tendía a ser elaborado y vistoso.
La corte de la dinastía Sung fundó una academia de pintura con un
plan de estudios sistemático. Hui Tsung, emperador de la dinastía
Sung destacado por su amor a las artes en general y a la pintura en
particular aportó fondos para la formación de los artistas prometedores.
Esta fue la época de máximo esplendor de la academia.
El grado de realismo de
la pintura china ha sido fuente de frecuentes debates. Algunos pueden
pensar que no es en absoluto realista, pero eso sólo es parcialmente
cierto. El realismo en la pintura china culminó durante las dinastías
T'ang y Sung. Sin embargo, no se trata de un realismo que trate de
reflejar objetivamente el objeto como tal y como éste es captado por
los sentidos, sino que más bien trata de expresar de forma subjetiva
lo que se esconde tras la apariencia de las cosas.
El elemento principal de
la pintura china es la línea, rasgo que comparte con la caligrafía,
lo que ha sido motivo de que ambas artes hayan estado estrechamente
ligadas desde su origen. Durante la época de éxito de los pintores
literatos en tiempos de la dinastía Yuan, los hombres de letras que
se dedicaban a la pintura trataban intencionadamente de reafirmar
más aún los lazos entre la caligrafía y a pintura, por lo que se volcaron
en una tendencia que aunaba ambas disciplinas. Asimismo, la intensa
relación entre poesía y pintura surgió por la influencia de la literatura
sobre la pintura.
El arte del mueble tradicional
chino
El mueble tradicional chino
evolucionó de la simplicidad a la complejidad y estuvo estrechamente
ligado al estilo de vida y a los cambios económicos y culturales de
China a lo largo de su historia. Con anterioridad a la dinastía T'ang,
lo más frecuente era que los chinos se sentasen en el suelo sobre
esterillas de paja. Tras el período de los Reinos combatientes (475-221
a. de C.), comenzó a generalizarse el uso de camas y sofás como asientos.
En tiempos de la dinastía Wei-Chin (220-420) y de las dinastías del
norte y del sur (420-589), comenzaron a penetrar en China las sillas
de estilo occidental, las sillas de tijera y otros tipos de asientos.
A partir de este momento, los asuntos cotidianos de los chinos pasaron
a decidirse desde sillas en lugar de desde el suelo, con las piernas
cruzadas. Las esteras de paja se empezaron a usar para cubrir las
camas y sofás.
Los muebles Ming destacaron
por su línea sencilla, uniforme, sin rupturas y por su decoración
parca y elegante, todo lo cual tiende a realzar sus magníficas características
de construcción. Durante la dinastía Ch'ing, debido a la influencia
del floreciente comercio exterior chino y al avance de las técnicas
artesanales, se pasó a una decoración rica y compleja que incluía
tallados. A causa del gran desarrollo del mueble chino con las dinastías
Ming y Ch'ing, la mayor parte del diseño actual de muebles chinos
permanece dentro de esta línea.
Al igual que en la arquitectura china tradicional, la madera
es el material más importante en la fabricación de muebles. Esto es
así por una doble razón: por un lado, debido a las necesidades derivadas
del estilo de vida chino y, por otra, a causa de la gran riqueza forestal
del país. Hay dos tipos principales de muebles: los lacados y los
de madera dura. El lacado se empleaba a menudo en el mobiliario de
palacios y templos y en el de las casas de familias acaudaladas. Entre
sus variedades tenemos el estilo t'i-hung, de laca labrada; t'ien-ch'i,
en el que la laca se emplea para rellenar una figura tallada en la
madera, y se alisa después; miao-ch'i, o bosquejo en laca; y luo-tien,
o incrustaciones de nácar. Se pueden combinar dos o más métodos en
una misma pieza. Los muebles en madera dura son habituales en casas
de familias ricas, pero se empleaban más todavía en las casas de los
nobles y de las autoridades. Entre las maderas utilizadas se cuentan
la de sándalo rojo, peral, padauk, ébano y nanmu. La de sándalo rojo
es la más apreciada en la fabricación de muebles por su densidad,
dureza y resistencia al paso del tiempo.
Medicina china
Visitar una farmacia china
en la República de China viene a ser como entrar en un museo de ciencias
naturales en miniatura. Dispuestos en riguroso orden en hileras de
cajoncitos, se encuentran los más variados productos animales, vegetales
y minerales, cada uno de ellos con un uso específico. Entre este surtido
de curiosidades encontramos cinabrio y ámbar para calmar los nervios,
cártamo y huesos de melocotón para mejorar la circulación sanguínea,
efedra china (mahuan) para producir transpiración y ginseng para fortalecer
la función cardíaca.
La preparación de una receta
de un médico chino es un proceso digno de ser contemplado. El farmacéutico
escoge unos cuantos de los cientos de ingredientes que guarda en sus
anaqueles. El paciente los lleva a casa, los cuece hasta transformarlos
en una especie de sopa y se los bebe. Ante una poción humeante como
ésta, alguien podría preguntarse cuál es el fundamento de este antiguo
arte medicinal. Las bases teóricas de la medicina china se sentaron
hace más de dos milenios. Una gran parte de los conocimientos médicos
ancestrales se han preservado en el cánon secreto (Nei Ching), un
extenso documento que recoge las teorías médicas chinas de la época
pre-Chin (221-207 a. de C.). La dinastía Han (206 a. de C. -220 d.
de C.) produjo una guía práctica para el tratamiento de las enfermedades
que resulta fiable y valiosa incluso hoy en día: el Tratado sobre
las enfermedades causadas por factores relacionados con el frío (Shang
Han Lun) de Chang Chung-ching. Una de las obras de medicina china
más famosas es materia médica (Pen Ts'ao Kang Mu), recopilada en época
de la dinastía Ming (1368-1644) por Li Shih-chen. Este trabajo enciclopédico
inauguró una nueva era en la historia mundial de la farmacología.
Incluye la descripción de 1.892 tipos diferentes de medicamentos.
Todos estos textos han sido traducidos a diversas lenguas extranjeras
y han influido profundamente en los países europeos y del sudeste
asiático.

Los chinos poseen un sistema
propio de clasificación de las enfermedades que difiere ampliamente
del occidental. La doctrina filosófica que respalda la medicina china
es que el hombre vive entre el cielo y la tierra, y constituye en
sí mismo un universo en miniatura. La materia de la que están formados
los seres vivos se considera perteneciente al "yin", el aspecto femenino,
pasivo y recesivo de la naturaleza. Por otra parte, las funciones
vitales de estos seres se consideran pertenecientes al "yang", aspecto
masculino, activo y dominante. Las funciones de los seres vivos se
describen mediante los cinco siguientes centros corporales:
- Corazón o mente (hsin): hace referencia
al centro de mando del cuerpo, que se manifiesta como conciencia
e inteligencia.
- Pulmones o aparato respiratorio (fei):
este sistema regula diversas funciones corporales y mantiene el
equilibrio cibernético
- Hígado (kan): comprende el tronco
y las extremidades, os mecanismos de respuesta emocional al medio
externo y la actividad de los diversos órganos.
- Bazo (p'i): regula la distribución
de los elementos nutritivos en el organismo, así como el metabolismo,
proporcionando fuerza y resistencia al cuerpo físico;
- Riñones (shen): con este término se
hace referencia al sistema que regula las reservas nutritivas y
el uso de la energía. De él depende la fuerza vital de los seres
humanos.
Mediante esta teoría, que
se conoce como fenómenos latentes (ts'ang hsiang), se explican
las diversas funciones corporales. La sucesión de las estaciones y
los cambios del tiempo pueden influir sobre el cuerpo humano. Los
elementos que mayor efecto producen son el viento (feng), el frío
(han), el calor (shu), la humedad (shih), la sequedad (tsao) y el
calor interno (huo, "fuego"). Las alteraciones excesivas o fuera de
lo habitual del tiempo atmosférico perjudican al organismo y se conocen
como los "seis factores externos de origen de la enfermedad" (liu
yin). Por otra parte, si se producen alteraciones extremas del estado
de ánimo del individuo como alegría (hsi), cólera (nu), preocupación
(yu), tristeza (szu), aflicción (pei), temor (k'ung) y sorpresa (ching),
la salud puede también resentirse. Estos sentimientos son denominados
"las siete emociones" (c'i ch'ing). En la medicina china, los seis
factores externos de origen de la enfermedad, junto con las siete
emociones, constituyen la base teórica de la patología de las enfermedades.
Estos modelos teóricos, unidos a la teoría de los fenómenos latentes
se emplean en el análisis de la constitución del paciente y de sus
enfermedades, así como para diagnosticar la naturaleza exacta de su
pérdida de equilibrio físico y psíquico.
Aparte de las medicinas,
otra forma de tratamiento empleada con frecuencia en la medicina china
es la acupuntura. Su historia se remonta a épocas anteriores a la
aparición de la escritura china, pero no alcanzó su pleno desarrollo
hasta después de la dinastía Han. Su fundamento teórico consiste en
la regulación del c'hi, o flujo de energía vital. El c'hi fluye por
el cuerpo a través del sistema de canales principales y secundarios
(ching luo). En ciertos puntos de estos canales, se pueden situar
agujas de acupuntura o quemar artemisa china (ai ts'ao) mediante moxibustión,
con el fin de resolver los desequilibrios en el flujo de c'hi y concentrar
la capacidad autocurativa del organismo en los lugares adecuados.
En 1980, la Organización Mundial de la Salud hizo pública una lista
de 43 tipos de patologías sobre las que resultaba efectivo un tratamiento
de acupuntura. Hace tiempo que el uso de la acupuntura como anestesia
en procesos quirúrgicos o para el parto sin dolor dejó de ser una
novedad.
El Arte de la Arquitectura
China
La arquitectura china se
caracteriza por distribuir el espacio en unidades rectangulares que
se unen para formar un todo. La forma rectangular también fue empleada
en los templos griegos, pero el efecto era de austeridad. El estilo
chino, por el contrario, combina rectángulos de diferentes tamaños
y en diferentes posiciones de acuerdo con la importancia de la organización
del conjunto. Se distinguen claramente los distintos niveles y elementos.
El resultado es un aspecto exterior impresionante, pero al mismo tiempo
dinámico y misterioso.
En la arquitectura tradicional
china, la distribución de las unidades espaciales se rige por los
principios de equilibrio y simetría. El eje constituye la estructura
principal. Las estructuras secundarias se sitúan a ambos lados del
eje formando el patio central y las habitaciones principales. Tanto
las viviendas como los edificios oficiales, templos y palacios se
ajustan a este principio fundamental. En la distribución del espacio
interior se reflejan los valores éticos y sociales de los chinos.

En las viviendas tradicionales,
por ejemplo, las habitaciones se asignan según la posición de cada
persona en la jerarquía familiar. La cabeza de familia ocupa el cuarto
principal, los miembros de mayor edad de la familia de éste viven
en la parte de atrás y los más jóvenes, en las alas izquierda y derecha;
los más mayores en la izquierda y los más jóvenes en la derecha.
La arquitectura china se
caracteriza también por el uso de una estructura de vigas y pilares
de madera y un muro de adobe que rodea tres de los costados del edificio.
La puerta y las ventanas principales se sitúan en el frente. Los chinos
llevan usando la madera como uno de sus principales materiales de
construcción desde hace miles de años. La madera representa la vida
y ésta es la principal idea que la cultura china, en sus múltiples
manifestaciones, trata de comunicar. Esta característica ha llegado
hasta nuestros días.
Estas edificaciones tradicionales
de forma rectangular se dividen en habitaciones conforme a la estructura
de las vigas y pilares de madera. Para poder rematar la construcción
con un amplio tejado voladizo, los chinos inventaron un tipo especial
de soporte denominado tou-kung, que se eleva nivel por nivel desde
cada uno de los pilares. Dichos soportes tienen la función tanto constructiva
como ornamental, con una forma atractiva y muy característica. Este
estilo arquitectónico pasó posteriormente a Japón y Corea.
El uso de la madera dio
lugar a ciertos rasgos arquitectónicos característicos. En primer
lugar, la anchura y profundidad del espacio interior vienen determinadas
por la estructura de madera. En segundo lugar, se desarrollaron técnicas
de lacado con el fin de conservarla. Estos lacados de colores vivos
y brillantes se convirtieron en uno de los rasgos propios de la arquitectura
tradicional china. Por último, existe la técnica de elevar la estructura
sobre una plataforma a fin de evitar daños provocados por la humedad.
La altura de la plataforma depende de la importancia del edificio.
Una plataforma elevada añade fuerza, sofisticación y elegancia a los
grandes edificios.
Los murales policromados
que aparecen en los edificios tradicionales, con su amplia variedad
de motivos y temas, tienen un valor a la vez decorativo y simbólico.
En ellos encontramos representados dragones, aves fénix, mitos, paisajes,
motivos florales, pájaros,etc. Es de destacar el desarrollo que adquiere
la talla en madera en la China meridional, especialmente en Taiwan.
Estas esculturas, junto con los murales, constituyen una elegante
y agradable decoración.
Los tejados suelen ser
a dos aguas en las casas tradicionales del sur de China, incluido
Taiwan, su divisoria se adorna con cerámica, rompiendo así la continuidad
de líneas de los edificios. La típica curva de los tejados chinos,
tan admirada por muchos visitantes, simboliza el espíritu de la cultura
china. Mientras que el resto del edificio es relativamente sencillo,
el tejado introduce un elemento de sorpresa por medio de sus aleros
levantados y divisoria curvada. Este rasgo se corresponde con el paralelismo
entre las líneas de la arquitectura tradicional china y los trazos
de su caligrafía. Desde la dinastía Han (206 a. de C.-220 d. de C.),
la pintura y la decoración chinas han tendido al empleo de formas
curvas, dinámicas, sueltas. Uno de los principios máximos del arte
chino consiste en comunicar el "ritmo vital" (ch'i yün) a la obra
de arte.
En los templos chinos encontramos una amplia gama de estilos
arquitectónicos. Las religiones a las que se hallan consagrados estos
templos son, fundamentalmente, budismo, taoísmo y religiones ancestrales
y tradicionales; pero todos ellos comparten una misma estructura.
Debido a la rica tradición religiosa popular de Taiwan, encontramos
multitud de templos en la isla. Este es uno de sus rasgos culturales
más destacados. Un cálculo moderado del número de templos podría darnos
una cifra de 5.000, muchos de ellos con valor arquitectónico. entre
las muestras más famosas y llamativas de la arquitectura religiosa
tradicional tenemos los templos de Lungshan y Tienhou en Lukang, el
templo de Lungshan en Taipei y el de Chaotien en Peikang. El templo
de Lungshan de la ciudad de Lukang destaca por su larga historia y
su elevado valor artístico.
Costumbres, juegos y espectáculos
tradicionales chinos
El año nuevo chino y otras
fiestas tradicionales son momentos de alegría y celebraciones. A pesar
de la fuerte influencia de la cultura occidental sobre la cada vez
más cosmopolita República de China en Taiwan, las diversas tradiciones
asociadas a estas fiestas se siguen practicando con entusiasmo. Muchas
de estas costumbres y espectáculos tradicionales forman parte de las
competiciones y actos realizados con motivo del año nuevo chino y
de otras fiestas populares, y se han transmitido de generación en
generación. Las más habituales puede que sean la danza del dragón
y la danza del león. Todos los niños de Taiwan, hasta los que todavía
no saben ni andar, han visto alguna de estas representaciones montados
en los hombros de sus padres o en casa, en la televisión.

El dragón inspira un profundo
respeto a los chinos, pues es símbolo de poder, dignidad y buena suerte.
La danza del dragón era ya un acto popular en época de la dinastía
Sung (960-1279 a. C.) y sigue siéndolo en nuestros días. La máscara
y el cuerpo del dragón que se emplean en la danza pueden ser de color
dorado, verde, jaspeado o rojo fuego. La danza se puede interpretar
tanto de día como de noche. En este último caso, es frecuente que
vaya precedida por una persona con una antorcha para iluminar la procesión.
Un dragón puede tener entre nueve y 24 secciones, y cada una de éstas
mide entre uno y medio y dos metros. La compañía de Danza del Dragón
de los Tres Ejércitos (tierra, mar, aire) de la República de China
forman un dragón gigante que mide 120 metros de largo. El peso total
de la cabeza y cuerpo es de más de 100 kg. El cuerpo es dorado y brillante
y hacen falta más de 100 hombres bien fornidos para llevarlo. Esta
compañía actúa en las fiestas nacionales, creando un espectáculo verdaderamente
digno de verse.
La procesión avanza por
las calles como una gigantesca ola y es lo más parecido que puede
verse en este mundo a un dragón celestial.
También la danza del león cuenta con una larga historia. Esta
danza precisa menos participantes. La cabeza y el cuerpo del león
son más fáciles de preparar y el espacio requerido para su ejecución
es pequeño. Todo esto hace que se pueda contemplar prácticamente en
cualquier parte durante el Año Nuevo chino y otras fiestas. Normalmente,
son necesarias dos personas para controlar el león: una para la cabeza
y otra para la cola. A veces interviene una tercera persona que lleva
unas flores de seda o va cubierta con una máscara que representa a
Buda sonriendo y sostiene un abanico de hojas de platanero. Este personaje
provoca al león, añadiendo así una nota más de alegría a la atmósfera
festiva.
En el baile espiritual de la almeja, una joven lleva
una concha de almeja realizada a base de tiras de bambú entrelazadas.
En uno de los cuadros, el espíritu de la almeja abre y cierra la concha
como respuestas a un pescador que le echa las redes, pero que nunca
consigue que sus intentos den resultado. En otro, un pájaro trata
de comerse la almeja, pero lo único que se consigue es que le pille
el pico en la concha. Esta interpretación consigue siempre que el
público se parta de risa y se deje las manos aplaudiendo.