ANTROPOLOGÍA DEL GÉNERO

 

1. INTRODUCCIÓN A LA ANTROPOLOGÍA DEL GÉNERO

2. CUESTIONES DE GÉNERO ENTRE LOS FORRAJEROS

3. CUESTIONES DE GÉNERO ENTRE LOS HORTICULTORES

4. CUESTIONES DE GÉNERO ENTRE LOS AGRICULTORES

5. CUESTIONES DE GÉNERO ENTRE LOS PASTORES

6. INDUSTRIALISMO Y CUESTIONES DE GÉNERO

7. ¿QUÉ DETERMINA LA VARIACIÓN EN LAS CUESTIONES DE GÉNERO?

 

INTRODUCCIÓN A LA ANTROPOLOGÍA DEL GÉNERO

Los antropólogos se encuentran en una posición única para tratar sobre la naturaleza y la educación como determinantes del comportamiento humano. Las actitudes los valores y el comportamiento humanos están limitados no sólo por nuestras disposiciones genéticas, también por nuestras experiencias durante el proceso de enculturación. Nuestros atributos están determinados por nuestros genes tanto como por el entorno en el que se ha producido nuestro desarrollo.

Los efectos de la naturaleza y la educación es un debate: naturalistas asumen que algún comportamiento humano y parte de la organización social están biológicamente determinados. Los culturalistas no niegan que algunos aspectos universales del comportamiento humano puedan tener una base genética, pero la mayoría de los intentos de vincular el comportamiento con los genes es poco convincente. La teoría del medio ambiente es que el éxito evolutivo humano descansa en la flexibilidad o habilidad para adaptarse de diversas formas. La adaptación humana depende fuertemente del aprendizaje cultural y por ello podemos cambiar nuestro comportamiento más rápidamente que los miembros de otras especies.

El debate naturaleza-cultura emerge en la discusión de los roles humanos de sexo-género y de la sexualidad.

Los seres humanos son sexualmente dimórficos. El dimorfismo sexual se refiere a las diferencias notables entre la biología masculina y femenina además de los contrastes en pechos y genitales.

En el lado culturalista o ambientalista, los antropólogos han descubierto unas variaciones sustanciales entre los roles de los hombres y las mujeres en diferentes culturas.

Las diferencias de sexo son biológicas pero el género abarca todos los rasgos que una cultura atribuye e inculca a hombres y mujeres, el género se refiere a la construcción cultural de las características masculinas y femeninas.

Margaret Mead hizo uno de los primeros estudios etnográficos sobre la variación de los roles de género: sexo y temperamento en tres sociedades primitivas, los arapesh, los mundugumor y los tchambuli. Los hombres y mujeres arapesh actuaban como los norteamericanos habían esperado tradicionalmente que lo hicieran las mujeres; de forma suave, paternal y sensible. Los hombres y mujeres mundugumor actuaban como ella creía que nosotros esperamos que se comporten los hombres, de forma fiera y agresiva. Los hombres tchambuli eran "felinos", se rizaban el pelo e iban de compras y las mujeres eran enérgicas y organizadoras dando menos importancia al aspecto personal.

Los roles de género varían con el entorno, la economía, la estrategia adaptante y el nivel de complejidad social.

Roles de género son tareas y actividades que una cultura asigna a los sexos. Estereotipos de género son ideas demasiado simplificadas pero fuertemente asumidas sobre las características de varones y mujeres. La estratificación de género describe una distribución desigual de recompensas entre hombres y mujeres, reflejando sus proposiciones diferentes en una jerarquía social.
En las sociedades sin estado, la estratificación de género suele ser más evidente con respecto al prestigio que a la riqueza. Las mujeres carecían de prestigio al no poseer experiencias externas sobre las que basar sus conocimientos por lo que debemos distinguir entre sistemas de prestigio y poder real en una sociedad. El prestigio elevado por parte de los varones puede no implica que los hombres tengan poder político o económico por encima de sus familias.

CUESTIONES DE GÉNERO ENTRE LOS FORRAJEROS

Los roles económicos afectan a la estratificación de género. Entre los forrajeros la recolección suele proporcionar más alimentos que la caza y la pesca. La recolección suele ser tarea de las mujeres; la caza y la pesca de los hombres. Siendo prominente la recolección, el status de género tiende a ser más igual que cuando la caza y la pesca son las principales actividades de subsistencia. El status de género es también más igual cuando las esferas doméstica y pública no se hallan tajantemente separadas, la diferenciación entre doméstico y el exterior se denomina dicotomía doméstico-pública. Cuando existe clara diferenciación las actividades públicas tienen un mayor prestigio que las domésticas, esto puede promover la estratificación de género.

La división del trabajo vinculada al género es algo que se ha encontrado en todas las culturas, las tareas particulares asignadas a los hombres y a las mujeres no siempre reflejan diferencias de fortaleza y resistencia.

En las sociedades forrajeras las mujeres están embarazadas la mayor parte de la etapa fértil lo que limita los movimientos.

Los !kung san ilustran hasta qué punto pueden solaparse las actividades y esferas de influencia de hombres y mujeres entre forrajeros. Hombres y mujeres pasaban el mismo tiempo lejos del campamento pero ninguno de ambos sexos trabajaba más de tres días a la semana. Los !kung san no veían nada malo en realizar el trabajo del otro género El ethos generalizado de compartirlo todo dictaba que los hobmres distribuían la carne y las mujeres compartían los frutos de la recolección. La posibilidad de intercambiar roles y la interdependencia de los mismos juegan un papel adaptante.


Los !kung a medida que se hacen sedentarios provocan que los roles de genero se vuelvan más rígidamente definidos. Se desarrolla una dicotomía doméstico-pública a medida que los hombres viajaban más lejos que las mujeres. Al reducirse la recolección, las mujeres se confinaban más en la casa. Los varones comenzaban a ser vistos como los productores más valiosos.

Si en todas las sociedades se da algún grado de dominio masculino, podría deberse a cambios tales como los que han empujado a los !kung hacia el trabajo asalariado, las ventas mercantiles y por lo tanto a la economía capitalista mundial.
Sin embargo en las culturas forrajeras tradicionales, el igualitarismo abarcaba las relaciones entre los sexos, los derechos y obligaciones de hombres y mujeres se solapaban. Entre los forrajeros las esferas pública y privada eran las menos diferenciadas, la jerarquía la menos marcada, la agresión y la competencia las más evitadas y los derechos, actividades y esferas de influencia de los hombres y las mujeres, los que más llegaban a solaparse. La relativa igualdad de género es un patrón mucho más propio de los antepasados.

CUESTIONES DE GÉNERO ENTRE LOS HORTICULTORES

Los roles de género y la estratificación entre los cultivadores varían ampliamente, dependiendo de los rasgos específicos de la economía y de las estructuras social. Diversas variables son la filiación, la residencia postmarital y la productividad de hombres y mujeres.
Las mujeres eran las principales productores en las sociedades horticultoras, en el 50% las mujeres realizaban la mayor parte de las actividades de cultivo. Las mujeres tendían a realizar un poco más de actividades de cultivo en las sociedades matrilineales en comparación con las patrilineales.

Estratificación de género reducida. Sociedades matrilineales, uxorilocales
La variación transcultural en el status de género está relacionada con las reglas de filiación y residencia postmarital.
Entre los horticultores con filiación matrilineal y uxorilocalidad, el status femenino tendía a ser elevado. La patrilinealidad y virilocalidad mantienen juntos a los parientes varones.
Las mujeres poseían el status elevado en las sociedades matrilineales por diversas razones: la pertenencia al grupo de filiación, la sucesión en las posiciones políticas, la distribución de la tierra y la identidad social global todo lo cual venía a través de los lazos femeninos. Las mujeres son la base de toda la estructura social, gran parte del poder y de la toma de decisiones puede corresponder realmente a las mujeres de más edad.

La estratificación de género también puede verse reducida por roles que separan a os hombres de la comunidad local. Lo que promueve la estratificación de género es el contraste tajante entre los roles masculino y femenino dentro de la comunidad local, esto se reduce cuando las mujeres tienen roles locales importantes mientras que los hombres se dedican a realizar sus actividades en un sistema regional más amplio.

Eran las propietarias de la tierra que heredaban de sus parientes femeninos y controlaban la producción y la distribución de alimentos. Las mujeres controlaban las alianzas entre los grupos de filiación, un trabajo importante en una sociedad tribal. Las mujeres eran prominentes en los rituales religiosos y la política.
Las matronas controlaban constantemente a los jefes y podían enjuiciarlos, podían vetar las declaraciones de guerra, retener provisiones para la guerra e iniciar conversaciones de paz, la mitad de los especialistas religiosos de la tribu eran mujeres.

Estratificación de género reducida. Sociedades matrifocales

La combinación de viajes masculinos con un rol económico prominente por parte de las mujeres reducía la estratificación de género y promovía un elevado status femenino. Las organizaciones matrifocales son aquellas centradas en la madre y no necesariamente son matrilineales.
En la sociedad de los igbo cualquiera de los sexos podía cumplir roles de género masculino. El status elevado y la influencia de las mujeres igbo se apoyaba en la separación de los varones de la subsistencia local y en un sistema de mercado que les permitía abandonar el hogar y ganar importancia en la distribución y en la política.

Estratificación de género aumentada. Sociedades patrilineales virilocales.

La difusión del complejo patrilineal-virilocal, consistente en la patrilinealidad, virilocalidad, guerra y supremacía masculina, se debe a la presión sobre los recursos. Enfrentados a una escasez de recursos entran en guerra con otros poblados y esto favorece la virilocalidad y la patrilinealidad, costumbres que mantienen juntos en el mismo poblado a los hombres emparentados. Tales sociedades tienden a tener una acusada dicotomía doméstico-pública y los varones suelen dominar la jerarquía del prestigio y su mayor prestigio se simboliza y refuerza a través de la devaluación o la opresión de las mujeres.
En las áreas densamente pobladas de Nueva Guinea los hombres piensan que el contacto sexual con las mujeres les debilita y sin embargo las áreas escasamente pobladas carecen de tabúes sobre contactos, la relación heterosexual se valora positivamente, hombres y mujeres viven juntos y las tasas reproductoras son elevadas.


La homosexualidad etoro

Ejemplos de antagonismo sexual son los etoro. Las opiniones etoro sobre la sexualidad están vinculadas a creencias sobre el ciclo de nacimiento, crecimiento físico, madurez, vejez y muerte.

El semen es necesario para dar fuerza vital al feto. Los hombres consideran que poseen una cantidad limitada de semen y la sexualidad socava la vitalidad masculina. El nacimiento de niños es un sacrificio necesario que conducirá a la eventual muerte del marido. La relación sexual heterosexual es solo necesaria para la reproducción y se evita.

La cultura etoro permite las relaciones sexuales heterosexuales sólo unos 100 días al año. El resto del tiempo son tabú. La heterosexualidad se separa de la vida de la comunidad y sólo puede realizarse en la selva.

Los actos homosexuales se consideraban esenciales, los muchachos deben adquirir el semen oralmente de los hombres mayores, no existen tabúes relacionados con esto. Cada tres años un grupo de chicos con una edad que ronda la veintena es formalmente iniciado en la hombría. La homosexualidad etoro está regida por un código de propiedad, las relaciones homosexuales entre los varones mayores y los más jóvenes son culturalmente esenciales se evitan entre chicos de la misma edad.

La homosexualidad etoro descansa en tradiciones culturales. Los etoro representan un extremo del patrón de evitación masculino-femenino muy difundido en Papúa Nueva Guinea y en las sociedades patrilineales-virilocales.

CUESTIONES DE GÉNERO ENTRE LOS AGRICULTORES

A medida que la horticultura evolucionaba en agricultura, las mujeres perdían su rol como cultivadoras principales. Ciertas técnicas agrícolas, en particular arar, se atribuyeron a los hombres debido a su mayor fortaleza y tamaño.

Con la agricultura se separó a las mujeres de la producción por primera vez en la historia de la humanidad. Los sistemas de creencias comenzaron a contrastar el valioso trabajo extradoméstico de los hombres con el rol doméstico de la mujer, considerado inferior.

Los cambios en los patrones de parentesco y en la residencia postmarital también afectaron negativamente a las mujeres, la familia nuclear se hizo más común y al vivir con su marido y sus hijos la mujer quedaba aislada de sus parientes femeninos y de las coesposas.

Los varones tienen un acceso más fácil al divorcio y al sexo extramarital, reflejando una "doble moral".

La estratificación de género está asociada con la agricultura de arado en luta4 de con el cultivo intensivo per se, la gente ve la casa como la esfera femenina y los campos como el dominio masculino.

Una excepción son los betsileo de Madagascar donde el status femenino se ve reforzado no sólo por el rol económico prominente de las mujeres, sino también por la organización social tradicional, las reglas de filiación permiten a las mujeres casadas mantener su pertenencia y una fuerte fidelidad a sus propios grupos de filiación.

Los sistemas de parentesco bilaterales combinados con economías de subsistencia en las que los sexos tienen roles complementarios en la producción y distribución de alimentos se caracterizan por una estratificación de género reducida. Son sociedades comunes entre los campesinos del sudeste Asiático.

Los hombres betsileo no tienen un control exclusivo sobre los medios de producción. Tradicionalmente los varones participan más en la política, pero las mujeres también ostentan cargos políticos. Convenir matrimonios es una cuestión más femenina que masculina.

Los roles de género y la estratificación no sólo reflejan el tipo de estrategia adaptante, sino también variables medioambientales y atributos culturales específicos.

Si con el tiempo las nuevas herramientas y técnicas reducen los roles femeninos en el trasplante, la cosecha y quitar las malas hierbas, podría desarrollarse una estratificación de género.

Hemos visto como la virilocalidad suele ir asociada con la estratificación de género pero hay culturas que con estas instituciones como los betsileo y los igbo sirven de contraste a esta generalización.

La poliginia podría incluso ayudar a una mujer comerciante con aspiraciones que podría dejar sus hijos al cuidado de las coesposas mientras ella intenta hacerse una carrera comercial.

CUESTIONES DE GÉNERO ENTRE LOS PASTORES

La mayoría de los pastores también cultivan, utilizando bien técnicas horticultoras, bien agrícolas, sin embargo se les clasifica como pastores cuando los productos lácteos y la carne cubren más del 50% de su dieta.

Los pastores que practican la agricultura intensiva la jerarquía de género refleja la dicotomía domestíco-pública característica de los cultivadores intensivos. El complejo patrilineal virilocal caracteriza también a los pastores. Factores que contribuyen a la estratificación de género dentro de esta estrategia de adaptación.

La dicotomía doméstico-pública y el complejo patrilineal -virilocal se hallan plenamente expresados en la organización social patricéntrica de los Balcanes. Los hombres controlan todas las propiedades y las mujeres no heredan ni tierra ni ganado.

La estratificación de género implicaba un bajo prestigio femenino y la subordinación era extrema, en la identificación de su prole, los hombres mencionaban solo a los hijos varones. Los hombres convenían todos los matrimonios.

Los hombres ostentaban la autoridad y el poder. Una mujer tenía que mostrar deferencia hacia su marido y los parientes de éste. La actividad sexual femenina estaba rígidamente controlada. La exclusión de la mujer de cualquier rol importante mantenía la organización patricéntrica.

En la sociedad estratificada no sólo continúa la discriminación contra ellas, sino que algunas mujeres se unen a algunos hombres en su discriminación contra otros hombres, mujeres y niños.
En las sociedades tribales, el complejo patrilineal-virilocal puede fomentar la estratificación de género y actuar para aislar y devaluar a las mujeres.
En los estados se abren nuevas posibilidades de acceso privilegiado a los recursos.

INDUSTRIALISMO Y CUESTIONES DE GÉNERO

La dicotomía doméstico-pública también ha afectado a la estratificación de género en las sociedades industriales. Bajo el industrialismo las actitudes acerca del trabajo propio de uno u otro género comenzaron a variar con la clase y la región.

A medida que las máquinas-herramienta y la producción masiva redujeron las necesidades de trabajo femenino, la noción de que las mujeres no estaban biológicamente preparadas para el trabajo en la fábrica comenzó a ganar terreno.

Las actitudes y creencias relacionadas con el trabajo propio de uno u otro género han variado en respuesta a las necesidades económicas norteamericanas. En periodos bélicos se fomentaba la idea de que el trabajo fuera de casa es un deber patriótico de la mujer, mientras que la inflación y la cultura del consumo también han espoleado el empleo femenino.

Los cambios económicos condujeron a cambios en las actitudes hacia y sobre las mujeres. El rol de la mujer en el hogar se enfatiza durante los periodos de elevadas tasas de desempleo.

La diferencia entre los ingresos de hombres y mujeres era menos marcada en los empleos profesionales, donde las mujeres obtenían una media del 71% de los ingresos medios de los varones. La diferencia era mayor en el sector de las ventas, donde las mujeres apenas promediaban más de la mitad del salario de los varones.

Las mujeres norteamericanas están sustituyendo a los varones en ciertas ocupaciones por tres razones; porque debido a la creciente automatización la fuerza física es menos necesaria en muchos trabajos, las mujeres norteamericanas tienden a tener un mejor nivel educativo que los varones y además las mujeres aceptarán salarios más bajos.

Las mujeres están sustituyendo a los hombres en ciertas profesiones, particularmente en campos que requieren una educación avanzada a pesar de que puestos con menos prestigio e ingresos continúan teniendo también una mayor proporción de mujeres.


La feminización de la pobreza

La creciente proporción de pobres norteamericanos son mujeres. La tendencia desde la SGM se ha acelerado recientemente. La mitad de las mujeres pobres se hallan "en tránsito", enfrentándose a una crisis económica causada por la partida, incapacitación o muerte de un marido. La otra mitad son más permanentemente dependientes del sistema de bienestar o de amigos y parientes que viven cerca.
Muchas mujeres norteamericanas, en especial las de raza negra, trabajan a tiempo parcial por salarios bajos y beneficios exiguos.

¿QUÉ DETERMINA LA VARIACIÓN EN LAS CUESTIONES DE GÉNERO?

Los roles de género y la estratificación han variado ampliamente a través de las culturas y la historia. Entre las causas de esta variación están las necesidades de economías particulares, el nivel de complejidad sociopolítica y el grado de participación en la sociedad capitalista mundial.
Forrajeros y cultivadores matrilineales poseen poca estratificación de género. La competencia por los recursos lleva a la guerra y a la intensificación de la producción. Estas condiciones favorecen la patrilinealidad y la virilocalidad. Las mujeres pierden sus roles productivos en las sociedades agricultoras y pastoriles, se acentúa la dicotomía doméstico-pública y se agudiza la estratificación de género.
El género es flexible y varía con los factores culturales, sociales, políticos y económicos.